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jueves, 27 de septiembre de 2007

1990, Los Guerreros del Bronx: Futuro imperfecto





En 1981 Mad Max había creado escuela. Estaba claro, habíamos visto el futuro y el futuro era una mierda. Guerras nucleares, crisis energética, el medioambiente convertido en un vertedero y por si fuera poco pandilleros y bandas de motoristas (posiblemente mutantes) campando a sus anchas por un mundo donde reinaba la anarquía y la ley del más fuerte. Todo indicaba que el futuro sería así. Desde los comics a la música Punk sin olvidar las películas y las novelas (especialmente el genero cyberpunk) nos decían que el futuro sería apocalíptico. Se equivocaron bastante. De todos los profetas del futuro quizás el que más acertó fue George Orwell con su “1984”, ya que al final el Gran Hermano ha triunfado y todos tenemos cámaras que nos vigilan y cuando no lo hacen los gobiernos o las empresas multinacionales lo hacemos nosotros con nuestros móviles y nuestras cámaras, espiándonos los unos a los otros, denunciándonos por televisión o en Youtube. Hemos renunciado a nuestra libertad por un poquito más de seguridad. Un enemigo diabólico y perverso amenaza la estabilidad de nuestro sistema de vida. Orwell tenía razón. Los pesimistas apocalípticos estaban equivocados.
La gracia de revisar estas películas es que del futuro del que hablaban ya lo hemos alcanzado y es nuestro pasado en algunas ocasiones.
Como ya he dicho Mad Max, que a su vez no era más que una evolución del las películas de persecuciones de coches y motos de los 70, fue la precursora de este genero y la que sentó cátedra. A ella le siguieron películas de los estudios independientes como “1997, Rescate en Nueva York” y los grandes estudios (“Blade Runner”, “The Terminator”) y por supuesto los italianos que no perdían comba de la ultima moda de Hollywood (“Año 2020 - Los gladiadores del futuro“,”Roma año 2072, Los Gladiadores “ “2019 - Tras la caida de New York”) y sobre todo con la serie de pelis sobre el tema que realizo Enzo G. Castellari en la primera mitad de los 80.


Si preguntabas a cualquiera en aquella época cual era la zona más peligrosa del planeta difícilmente dijera Afganistán, Irán, Camboya o Etiopia. Lo más probable era que dijera: El Bronx. Las películas nos lo habían enseñado. El Bronx era… el jodido Bronx, tio. Pandilleros violando ancianas mientras hacían grafitis y atracaban a punta de navaja a cualquiera que pasara por allí. No había lugar más peligroso en el planeta. Por dios si hasta Charles Bronson tuvo que pasar por allí a poner orden. Y hasta ese terrorífico barrio se fue a rodar en 1982 Castellari y su tropa. Porque a diferencia de otras explotations que se rodaban en Italia o España, “1990: Los guerreros del Bronx” esta rodada en esas calles, en el fragor de la batalla. En algunos momentos se puede ver como a pesar de que haya persecuciones de motos y camiones, el trafico no se había cortado y se puede ver perfectamente ordenado en la calle del fondo o a unos niños jugando en el parque. Los que se acerquen a esta joya por primera vez se verán muy gratamente sorprendidos. En primer lugar les sorprenderá la ambientación, ese futuro cercano totalmente degradado. Y es que el Bronx era asi, con sus edificios destartalados, su basura por los suelos, sus pintadas y sus solares abandonados. El departamento de arte lo tuvo fácil para recrear ese futuro apocalíptico.

Lo segundo que sorprende es su crudeza. Pese a que no se toma demasiado en serio a si misma (esos pandilleros negros con cascos nazis) en cuanto a la violencia se refiere, es brutal. Y además ofrece todo lo que promete su carátula. Acción a raudales: Peleas entre pandilleros a palos y cuchillos, persecuciones de motos, tiroteos, artes marciales…

El mataperros de Vic Morrow dejando las cosas claras.


El argumento bebe a manos llenas de dos fuentes “1997, Rescate en Nueva York” y “ The Warriors”.En un futuro cercano el Bronx se ha convertida en una tierra de nadie controlada por distintas bandas y en la que la policia ni se atreve a entrar. La rica heredera de una mega-corporación se escapa y va a dar justo en pleno Bronx con la banda de los raiders, que la acogen en su seno. Los verdaderos dueños de la compañía mandaran rápidamente a alguien a rescatar a la joven. Uno de esos tipos (el malogrado Vic Morrow, quien por cierto nació realmente en el bronx tal y como dice en la cinta) que dispara primero y luego no pregunta nada. Cuando la chica cae en las manos de una banda rival el líder de los raider, que parece salido de una banda de Heavy Metal, se vera obligado a cruzar el Bronx para liberarla. Teniendo que atravesar el territorio de las bandas rivales, enfrentandose a la policía que le persigue y al propio Morrow que no es moco de pavo. Atención a la aparición de los terribles Buitres y al numerito musical que se marcan los imitadores de “La Naranja Mecánica”. Por supuesto los diálogos distan bastante de ser “Hamlet” pero aún así “1990, Los Guerreros del Bronx” conserva cierta épica de la supervivencia de la lucha de poderes entre clanes. Las escenas de acción, que son bastantes, estan rodadas con maestral eficacia por Castellari.
Desde luego la película no sería lo mismo si en el reparto no encontraramos a los veteranos Vic Morrow, Fred Williamson y el estupendo Christopher Connelly haciendo de perro viejo y terminal. Un actor a reivindicar, que a pesar de su impresionante presencia nunca fue reconocido. Y si después de ver “1990, Los Guerreros del Bronx” os quedáis con ganas de ver más de ese futuro alternativo (que os pasara) podéis echar un vistazo a su también estupenda secuela “Fuga del Bronx”.

martes, 17 de abril de 2007

Yo fui en extra en una peli italiana de zombis


Que tiempos aquellos de los programas dobles y veces incluso triples, de los cines de barrio. Ahora que Tarantino y Rodríguez han puesto de moda aquellos cines y su programación es el momento de abrir una nueva sección que se dedique a recuperar aquellas míticas películas.

Hubo un tiempo en el que no existía Internet, ni el emule, ni las revistas especializadas, ni por haber no había prácticamente ni Fanzines. Era una época en la que las películas se convertían en películas de culto, no porque un critico de una revista lo dijera ni porque en una web se hablara de ella. Que va el sistema era mucho más sencillo. Alguien te hablaba maravillas de ella. Así de simple. Los que seáis un poco más jóvenes esto os parecerá una bobada, pero aquellos que sean un poco más talluditos sabrán de que estoy hablando. Acaso no recordáis como vuestro primo, un compañero de clase o un vecino del barrio os hablaba de esa película que había visto de extranjis en algún videoclub o en alguna de esas sesiones de cine de barrio tan maravillosas capaces de combinar sin prejuicios “Commando” y “El Crimen de Cuenca”, tal cual. Esas pelis se convertían en poco menos que leyendas urbanas que pasaban de boca en boca siendo magnificadas y multiplicadas cada vez que alguien nos “contaba” aquella película. Y digo “contaba” porque como las posibilidades de verla eran muy reducidas nos contábamos de principio a fin aquellas películas. En mi caso la película “contada”que más me impacto fue “Jack el destripador en Nueva York”, del maestro del cine extremo Lucio Fulci. Y aunque no sabia quien era Fulci podía contarte esa peli completa sin haber visto un solo fotograma.
Entre esas películas contadas “Incubo sulla città contaminataLa Invasión de los Zombis Atómicos” ocupa un lugar privilegiado en el imaginario colectivo. Empezando por ese titulo y continuando por ese cartel que tenía cuyo recuerdo me no me dejo dormir más de una noche siendo niño. Y es que “La invasión de los zombis atómicos” no tiene desperdicio se mire por donde se mire.
El argumento es muy sencillo: Ha habido una fuga radioactiva y por no se sabe que razón un avión llega al aeropuerto cargado de zombis radioactivos infectados, que propagan la infección allá donde van. Pero amigos, estos zombis atómicos, no son los típicos zombis lentos y tontos a los que estamos acostumbrados. No señor, estos son zombis atómicos y como tales corren y son ágiles como gacelas, es más son capaces de usar palos y cuchillos y ametralladoras si hace falta. No os digo más que incluso conducen coches. ¿El porqué? Porque si (y esto vale para toda película). ¿Por qué los zombis cada vez que atacan a una mujer primero la desnudan (accidentalmente) para que enseñe sus generosos pechos? Porque si. ¿Por qué nadie se pregunta lo que esta pasando? Porque si. ¿Por qué si son zombis radioactivos dejan de serlo una vez están muertos del todo? Porque si…
La cinta es una de las muchas incursiones en el genero que realizo el veterano Umberto Lenzi, rodada enteramente en Madrid lo cual es un aliciente a los que conocemos o vivimos en dicha ciudad. Así que es fácil reconocer lugares como el aeropuerto de Cuatro Vientos, los bajos de Azca o ese climax final con montón de zombis correteando alegremente por el Parque de Atracciones… También es fácil reconocer algunas caras del cine español como Eduardo Fajardo, mítico actor de los spaghetti westerns, Manuel Zarzo, capaz de dar una explicación creíble a las motivaciones de los zombis o como zombi no acreditado al actor y director Antonio del Real, irresponsable de atrocidades como Desde que amanece apetece.
Para dar más empaque internacional a esta coproducción hispano italiana se trajeron a Mel Ferrer un par de dias para hacer de general y encerrarlo en un bunker durante un par de días de rodaje intensivo. Le acompañaba también un mítico como Francisco Rabal que incluso en horas bajas es capaz de volar la tapa de los sesos (literalmente) a su mujer. Ambos aportan credibilidad a algo que no lo tiene y que tampoco importa demasiado, sigue siendo muy divertida después de tantos años. Sin las pretensiones de “28 Días Después”, con su misma fiereza y mucho más divertida.