Mostrando entradas con la etiqueta Fantaterror. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fantaterror. Mostrar todas las entradas

miércoles, 22 de abril de 2009

Eugenio Martín: Maestro del terror

Aunque él nunca se ha considerado un gran fan del cine de terror y es un hombre de esa generación de directores que se consideran así mismos artesanos, enamorados del cine, podemos afirmar que con tan solo cinco títulos de género en su haber son suficientes para otorgarle dicho titulo de maestro del terror.
Cuando hablamos de cine fantástico y de terror (o Fantaterror, etiqueta con la que se conoce a dicho cine desde finales de los 60 a principios de los 80) rápidamente salen los nombres de Paul Naschy, Jesús Franco o Narciso Ibáñez Serrador como grandes representantes. Si rascamos un poco más probablemente oigamos los nombres de Armando de Osorio, Leon Klimovsky o Jorge Grau, pero pocas veces se menciona el nombre de Eugenio Martín. Con casi 30 películas en su filmografía a Martín casi siempre se le recuerda por una sola película “Pánico en el Transiberiano”. Vamos a intentar solventar ese “error historico”.
Eugenio Martín nace en 1925 en Granada y comienza su carrera como documentalista aunque pronto se pasa a la ficción. Después de haber rodado una ignota película de Ciencia Ficción allá por el 62, “Hipnosis”, tenido que dirigir otro tipo de películas de terror como “La Vida Sigue Igual” y “ Las Leandras” con dos monstruos como Julio Iglesias y Rocío Dúrcal (esto lo digo sin ningún tipo de maldad sino con admiración sincera), y dirigir algún spaghetti-western digno de mención “Bad Man's River” y sobre todo la muy apreciable "El Precio de un Hombre", Martin aborda su primera película de genero:
La Ultima Señora Anderson” (1971)
Aunque si bien no se trata de una película de terror plenamente dicho, es más bien un thriller muy Hitchcockiano con elementos de Giallo, cabe destacar esta primera aproximación por su cuidado estilo, del que hará gala en sus siguientes cintas. El actor britanico de culto Michael Craig era una especie de Barbazul él cual tras una larga escena de juicio por asesinato de sus tres anteriores esposas se vera perseguido por un inspector de Scotland yard: nada más y nada menos que un José Luis López Vázquez responsable de gran parte del humor que destila la película. Además una Carroll Baker todavía sexy se cruzara en el camino de este coleccionista de esposas con misteriosas intenciones.
Panico en el Transiberiano” (1973)
Esta es la película de mayor éxito internacional del director granadino y por la que hoy todavía se le recuerda. Rodada en coproducción con Inglaterra, Martín tuvo el lujo de contar con dos actores de la talla de Christopher Lee y Peter Cushing en esta historia mezcla de terror y ciencia ficción deudora de la Hammer y que a pesar de sus limitaciones presupuestarias no deja de ser una excelente muestra de genero. El granadino siempre recuerda cada vez que tiene que hablar de la película como le gustaba a Christopher Lee jugar con las maquetitas del tren, que son más que apreciables en varias secuencias de la película. Extraterrestres de hace dos millones de años que absorbe cerebros, Telly Savalas de bandido cosaco, recuerdos de dinosaurios, Silvia Tortosa de condesa sexy (“He oido hablar de la evolución, es inmoral”), unos cuantos asesinatos, Lee y Cushing trabajando mano a mano y hasta Helga Line como damisela en apuros hacen de “Pánico en el Transiberiano” un coctel de puro entretenimiento.
Una Vela para el Diablo” (1973)
Pánico en el Transiberiano” es su película más conocida pero no la mejor, para hablar de la mejor tendremos que referirnos a otra película rodada el mismo año. Aquí nos encontramos a un Eugenio Martín en estado de gracia, haciendo terror como él entendía que tenia que ser el terror en España “de hacha y cuchillo”. "Una vela para el diablo" es una de las mejores aproximaciones a la España Profunda y su crónica negra que se hayan dado. El argumento es muy sencillo y a la vez muy eficaz por la contundencia con la que esta rodada. Unas estupendas Aurora Bautista y Esperanza Roy son las dos hermanas fanáticas religiosas que regentan una pensión para turistas. El destino o la mano de Dios hace que se crucen en su camino varias ovejas descarriadas, en forma de jóvenes y despreocupadas turistas inglesas, a las que acabaran dando matarile. De una modernidad y brutalidad impensable para la época (no se como se las apañaron para pasar la censura franquista) ya que aparte de los sangrientos asesinatos, muy realistas y nada complacientes, hay un desfile de desnudos muy considerables. "Una vela para el diablo" es una joya que no debe dejar pasar ningún aficionado al cine de terror.

Aquella casa en las afueras” (1980)
El retorno al género de Martín en los 80 da como resultado una de esas películas imperfectas que son perfectas. El propio director reniega de esta cinta* que a un servidor le parece de lo mejor rodado en este país. Quizás no esta a la altura de "Una vela para el diablo" porque no tiene el nervio de esta pero lo compensa con una atmósfera, una ambientación y un mal rollo fuera de serie. ¿Por qué digo que es imperfecta? Porque lo es, el primer asesinato no sucede hasta bien pasada la hora de película hasta entonces no ha pasado nada antes: pistas, indicios, ambientación pero nada sólido realmente. No importa, si uno se mete en la película podra disfrutarla e incluso llegar a pasar miedo si se olvida de las formulas habituales de que todo tiene que estar planteado entre el minuto 20 al 25. Un matrimonio se muda a una casa en las afueras, ( Javier Escrivá y Silvia Aguilar) ella esta embarazada. La casa esta cuidada por una intrigante criada, una genial Alida Valli que pone los pelos de punta, que vive en el piso superior de la casa. Pronto empiezan a suceder extraños acontecimientos relacionados con la casa y el pasado de la protagonista que no voy a desvelar obviamente. Por alli se pasea tambien una joven Carmen Maura en forma de asistente social entrometida. Todo desemboca en un final contundente y que no defraudara a aquellos que han aguardado pacientemente la resolución del misterio.
*El hecho de tratar un tema como el aborto de una manera más que dudosa hizo que se enfrentaran director y guionistas (uno de ellos es Manuel Summers, por cierto al que nadie se le imagina ni de cerca en una película de terror) hasta el punto de que el director tuvo que meter algo de mano para que no resultara un panfleto.

"Sobrenatural" (1983)
Sobrenatural“ nace como una clara exploitation de “El Ente” y por desgracia se queda en poco más. Una pena que esta sea su ultima peli de terror. Cristina Galbó es acosada por el fantasma de su marido maltratador. Intenta protegerla un poco convincente Máximo Valverde. Aún así tiene sus buenos m0mentos entre los que destaca una tremenda escena en la que la criada de la casa es atacada por diversos artefactos de la cocina y en especial por un cuchillo eléctrico que cobra vida propia. Recomendada para los fans de pelis de fantasmitas.

martes, 13 de enero de 2009

El Hombre Perseguido por un Ovni: Yo fui un adolescente abducido

Hace unos cuantos años escribí un corto que se llamaba “Yo fui un adolescente abducido”. La idea venia a ser algo así como una parodia de las películas de abducciones extraterrestres y trataba sobre un joven que cada vez que estaba a punto de perder su virginidad era abducido por extraterrestres. Evidentemente estos nunca se llegaban a mostrar y además nunca conseguí terminar de rodar el corto por temas que no vienen a cuento. Por suerte Juan Carlos Olaria si pudo terminar su película sobre secuestros extraterrestres. No escuche hablar de “Hombre perseguido por un O.V.N.I., El” hasta el año pasado en la que nuestro colaborador Victor Matellano en un articulo sobre Extraterrestres en la filmografía española, señalaba este curioso y desconocido titulo (mas información aquí). Y mira que casualidad que unos meses después la distribuidora L’atelier 13 (especializada en Ciencia Ficción y Terror de los 30-50’s) saca una maravillosa edición para que los mortales podamos ver esta joya oculta que no tiene desperdicio alguno.
¿Quien dijo que veia platillos volantes por todas partes?
A diferencia de un servidor Juan Carlos Olaria peleo durante 4 largos años para hacer posible llegar a la pantalla su película. Durante unos años especialmente difíciles (72-76) para hacer ese tipo de cine en este pais. Aunque el mundo (y España también) vivían envueltos en una paranoia permanentemente en la que el miedo a una guerra nuclear y los avistamientos de Ovnis eran el pan nuestro de cada día. De esta psicosis colectiva se hace eco Olaria en su película en la que como muy bien su titulo indica un hombre es perseguido sin tregua por un Objeto Volador No Identificado. El hecho de ser la única película española de este tipo ya la convertirían en una película de culto inmediatamente pero sus virtudes son muchas.
Alien llama a la puerta.
Mezclar erotismo y Ciencia Ficción, jaleo asegurado. Quizás porque la película vio la luz en plena epoca del destape español podriamos entender esas pinceladas de erotismo y los desnudos que adornan la cinta de Olaria. Lo cierto es que vista hoy, el erotismo es tan solo una mas de las extravagancias de las que hace gala la película. Porque hay que decirlo alto y claro (desde el respeto y el cariño): Hacia tiempo que no me carcajeaba tanto viendo una buena/mala película. He leído por ahí que Juan Carlos Olaria es el Ed Wood español y no puedo estar en más desacuerdo. Es cierto que comparten ciertos lugares comunes: Paupérrimos presupuestos (por no decir inexistentes), gusto por la ciencia ficción y el terror, amor por el cine aunque las circunstancias esten en su contra… pero donde Ed wood aburre, Olaria entretiene. Donde Ed Wood utilizo tapacubos para crear sus platillos volantes, Olaria parece utilizar los platillos metalicos de una fiambrera. Por supuesto aquí veréis fallos de iluminación, saltos de eje, fallos de raccord, diálogos increíblemente absurdos, efectos especiales lamentables (sin embargo muy simpáticos) pero también cierta tensión en la construcción del relato, un ritmo muy ágil y una ambición en lo que se cuenta resuelto con menos vergüenza que medios.
¿Para que desintegrar un coche cuando podemos empujarlo por un barranco, luego llevarnoslo en nuestra nave y lanzarlo al espacio?
No puedo dejar de resaltar esa tremenda secuencia en la que los extraterrestres (unos tipos que visten con casco y mascara de papel albal) se quieren deshacer del coche del protagonista y no se les ocurre otra cosa que quitar el freno del mano del coche y empujarlo entre cuatro aliens hasta despeñarlo por un barranco. Es difícil superar una escena tan grande pero hay otras, no os preocupéis. Por desgracia Olaria nunca llego a estrenar su segunda película de 1982 por voluntad propia del propio realizador. Desde aquí animo a L’atelier 13 a que edite esa película. Y a los que no hayan visto “El Hombre perseguido por un OVNI” que lo hagan sin tardar mas si puede ser en compañía y con un buen tanque de palomitas y cervezas (o cocacolas para los abstemios), mejor.

jueves, 4 de octubre de 2007

Extraterrestres en la Piel de Toro



¿Qué tienen en común Miguel Bosé y Nacho Duato... cinematográficamente hablando?. Respuesta: que ambos representaron a seres venidos de otra galaxia en el cine. El primero en “El Caballero del Dragón” y el segundo en “El forastero”, títulos que son “rara-avis” en el cine español. Aún ahora que se celebran las “bodas de plata” del rodaje de “E.T.” y que el propio Spielberg anuncia extraterrestres en la próxima aventura de Indiana Jones, resulta extraño hablar de seres venidos de otros mundos en el cine hecho en la piel de toro.
Mentar ovnis, ufos, naves espaciales o extraterrestres varios alrededor del cine nacional suele ser motivo de chanza. Y no es para menos, lo primero que se viene a la mente es a Toni Leblanc confundiendo el desierto de Almería con la luna en “El Astronauta” (1970, Javier Aguirre); o peor, el remedo español del citado filme de Spielberg, “El E.T.E. y el Oto” (1983, Manuel Esteba), con el “fino” humor de los Hermanos Calatrava; o, mucho peor, convertir un héroe patrio, El Cid, en un ser llegado de otra galaxia en el pico de una cigüeña/ovni, encarnado en la atractiva figura de…Ángel Cristo, (“El Cid Cabreador”, 1983, Angelino Fons).
Con exponentes como estos y otros nada olvidables como aquella impagable Marta Sánchez ejerciendo de replicante (“Supernova”, 1993, Juan Miñón) o la mezcla de scifi y sexo “El hombre perseguido por un ovni” (1977, J. C. Olaria), no es de extrañar que cueste acercarse al tema sin rubor. Sin embargo, pongámonos serios, ciencia ficción española haberla, hayla, y algún título que otro es merecedor de atención. Coqueteos con el género siempre hubo desde los experimentos de Segundo de Chomón a principios del siglo pasado. Pero nunca continuidad más allá de aisladas, y generalmente heroicas, incursiones nacionales. A destacar “Fata Morgana ” (1966, Vicente Aranda), “Los monstruos del terror” (1969, Hugo Fregonesse/Tulio Demichelli) o las destinadas al público infantil, “Una bruja sin escoba” (1967, José Mª Elorrieta) o “Los invasores del espacio” (1967, Guillermo Ziener).
Centrándonos en la cuestión extraterrestre, algunos títulos a destacar por razones variadas. El primero, por ser la gran decepción para el cine fantástico español, la citada “El caballero del dragón” con dirección de Fernando Colomo, un producto alejado de su estilo personal. Decepción porque se trató en su momento (y así se publicitó) de la “película mas cara del cine español”, trescientos millones de pesetas del año 1985, un lujo para su pobres resultados. Aún con participación en el guión de gente del mundo del cómic como Andreu Martín o Miguel Angel Nieto, diseño visual de Enric Ventura, excelente fotografía de José Luís Alcaine, imaginativos decorados de Félix Murcia y espléndida partitura musical de José Nieto, no se pasó de la corrección. También el punto de partida argumental era de lo más sugestivo: una nave espacial llega a una aldea feudal medieval; el ovni es confundido con un dragón y su tripulante con San Jorge. Sin embargo la indefinición de tono y ausencia de dirección de actores terminó lastrando la empresa. Protagonizaba el amado/odiado de Herzog, Klaus Kinski, el todo terreno Harvey Keitel, nuestro internacional Fernando Rey y Miguel Bosé como extraterrestre mudo, poniendo caritas. A destacar la orgánica y convincente maqueta de la nave espacial realizada por Reyes Abades.
En segundo lugar, resaltar los filmes de Juan Piquer. Piquer ha demostrado ser uno de los artesanos del cine español más entusiastas a la hora de afrontar el fantástico y la ciencia ficción. Y también, porque no, mas pícaros. Al calor de la citada “E.T” y de “Superman” (1978, Richard Donner), dirigió dos películas de/con extratrerrestres, “Los nuevos extraterrestres” (1983) y “Supersonic Man” (1979). Protagonizada por Michael Coby y Cameron Mitchell, “Supersonicman”, es probablemente la apuesta más psicotrónica, alucinante, del cine español. Sin complejos y con un presupuesto infinitamente menor que el film de Donner se atreve con un argumento plagado de superhéroes, robots y platillos volantes: una nave extraterrestre surca el espacio con Supersonicman en su interior para combatir al Dr Gulk, quien amenaza con destruir el planeta…Interesantes maquetas del maestro Emilio Ruíz y, ojo a la banda sonora discotequera de Gino Peguri, delirante y digna de “after”….Cuatro años después Piquer perpetra otra incursión alrededor de los visitantes de otros mundos con “Los nuevos Extraterrestres”, un film que iba a ser una “horror-movie” en la línea de “Alien” pero situado en un bosque, y al que finalmente se introdujo durante el rodaje un niño y un extraterrestre con aspecto de oso-hormiguero colocado, respondiendo este al nombre de “Trompy”…
En tercer lugar, el capítulo de las coproducciones. Entre títulos como “La guerra de los misiles” (1977, Leslie H. Martinson), “Los viajeros del atardecer” (1979, Ugo Tognazzi) o “Hermano del espacio” (1987, Roy Garret), donde comparte reparto Martin Balsam con Silvia Tortosa, reseñar la destacable hispano/italiana “Terror en el espacio“ (1965) del maestro Mario Bava. A “Terror en el espacio” le debe mucho John Carpenter y su “La cosa” (1982). Y mucho mas Ridley Scott y su citado “Alien”. Y a su vez, el film de Mario Bava remite directamente al cine hollywoodense de ciencia ficción de los cincuenta. En este caso no son los extraterrestres los que viajan a la tierra, sino los astronautas terrícolas los que se encuentran con aquellos en un planeta perdido. Con rodaje en los Estudios Cinecittà de Roma, o en los madrileños Estudios Roma, según las fuentes, contaba con unos coloridos y a la par interesantes decorados de Giorgio Giovannini. Sin ser una obra maestra, es recomendable su revisión.
En cuarto lugar, la que probablemente es una de las mejores incursiones del cine español en el fantastique, “Pánico en el Transiberiano” (1973, Eugenio Martín). Otro filme al que Carpenter debe pleitesía, sobre la figura de un extraterrestre “roba almas” campando a sus anchas por el angosto espacio de un tren. Con reminiscencias a “The Thing from Another World” (Christian Nyby), un reparto de grandes clásicos como Christopher Lee, Peter Cushing, un Telly Savalas mas esplendido de lo habitual y Alberto de Mendoza excelente en plan Rasputín, cuenta con un magnifico decorado de Ramiro Gómez y convincentes maquetas. Naif sin duda, pero muy recomendable.
Por último reseñar el caso “Platillos volantes” (2003, Oscar Aibar). Aibar acomete la que puede ser la definitiva incursión en los ovnis hispánicos: dos parias en la España franquista de principios de los setenta y en pleno boon de los “avistamientos” ovnis, aburridos de la situación sociopolítica, se suicidan juntos, con el mensaje “Los extraterrestres nos llaman, pertenecemos al infinito”. Metáfora de este país, y, por que no, de nuestra ciencia-ficción española…que le vamos a hacer….
Victor Matellano

lunes, 30 de abril de 2007

La Residencia: El Montaje del Proyeccionista


Muchas veces se habla del llamado “Montaje del director”; es aquella versión que a veces se lanza cuando el director no queda contento con la versión comercial de la película impuesta por el productor, o simplemente es el montaje inicial que luego se ve amputado por diversas razones. El caso más perturbador de “Montaje del Director” es el de Ridley Scott y su “Blade Runner” que elimina metraje en lugar de añadir y que amenaza este año con lanzar otro nuevo Montaje del director con escenas rodadas de nuevo… También se habla muchas veces del montaje para televisión; versiones “limpias”, es decir sin escenas de sexo y violencia. El caso más flagrante que conozco es el de “El Precio del Poder” que en su versión para tele fue liberada de mucha de su violencia y de su multitud de tacos, llegando a doblar la peli de nuevo para que los oídos decorosos no se ofendieran con su soez vocabulario…
Pero poca gente habla del “Montaje del proyeccionista”. ¿Qué es el montaje del proyeccionista?.
Evidentemente es el montaje al que asistimos durante la proyección y que normalmente coincide con la que ve el resto del mundo. A no ser que hayas asistido a esas maravillosas sesiones continuas de cine de barrio de antiguamente. Aquí las reglas que se aplicaban al resto de proyecciones eran distintas. Las copias que llegaban a estos cines ya habían estado circulando por otros tantos durante meses y en ocasiones incluso años, con lo cual el estado de la copia en ocasiones era lamentable con las famosas rayas que recorren la imagen, las quemaduras de cigarrillo en el margen superior derecho que avisan del cambio de rollos, fotogramas perdidos en esos cambios de rollos… y a veces incluso escenas enteras se quedaban en el suelo de la cabina de proyección y en el peor de los casos se cambiaba de orden alguno de los rollos que forman película o directamente se “extraviaban”, consiguiendo así un nuevo montaje de la película en cuestión. Por ejemplo empezaba la película y al cuarto de hora una de las chicas muere asesinada una de las chicas protagonistas. Todo bien ¿no?. No del todo porque en las siguientes escenas la chica muerta vuelve a salir como si tal cosa. Entre la audiencia hay quien que se pregunta ¿A esa no la habían matado ya?. Otros ni siquiera se dan cuenta de lo sucedido y la película sigue como si tal cosa. Esto era típico de las sesiones dobles de cine de barrio y también, al parecer, de la Filmoteca de Madrid, el último “Grindhouse” que continúa abierto.
La proyección de la que hablo es de la maravillosa primera película de “Chicho” Ibáñez Serrador, "La Residencia". Para terminar de rodendear la experiencia, la copia tenía tan solo la mitad de los subtitulos, ya que el maestro prefería rodar con actores britanicos y en ingles. Una película de visión obligada para cualquier aficionado al género que se precie. Viendola con perspectiva parece increíble que Chicho consiguiera rodar y estrenar en cines de la Gran Via de Madrid en 1969 una cinta como “La Residencia”. Influenciado por Hitchcock y el espiritu de la Hammer Narciso Ibáñez Serrador (ya estaba más que curtido en televisión con sus “Historias para no dormir”) creaba un clásico instantáneo en el que en una residencia de chicas conflictivas servia de marco ideal para recrear una de las historias más sugerentes y brutales que ha dado el cine sin apenas mostrar nada. Y no exagero, ya que trata de temas tales como el lesbianismo, la pederastia, el incesto o el sadismo, sin casi mostrar nada y produciendo el mismo efecto que si lo hiciera, como maestro que es. Y no es porque se cortara a la hora de recrear los crímenes, todo lo contrario. Se recrea en ellos y juega con lo que el espectador espera. Es sobervia esa secuencia en la que una de las chicas es atrapada por el asesino y la imagen se congela en el momento justo en que la navaja se posa sobre su cuello. Tan solo para retomar la marcha unos segundos más tarde. De hecho esos asesinatos estilizadísimos hicieron las delicias de los maestros del Giallo italiano como Dario Argento (su “Suspiria” no deja de ser casi una versión tripi de “La Residencia”) o Lucio Fulci (confeso fan de Narciso Ibáñez Serrador y su cine). Es una pena que el maestro Ibáñez Serrador solo haya tenido otro par de incursiones en el largometraje desde entonces (¿Quién puede matar a un niño?, “La Culpa”).
Todo apoyado en un reparto, en su mayoría femenino, que era una delicia. Al frente de la residencia estaba la veterana Lilli Palmer y entre sus alumnas encontramos a unas jovencisimas y carnosisimas Cristina Galbó y Maribel Martín, además de una joven Teresa Hurtado, una de las supertacañonas del “Un, Dos, Tres” y de la inquietante presencia de Víctor Israel. Una película de la vieja escuela que ni siquiera en su versión del proyeccionista pierde un apice de su fuerza y encanto. Menos mal que siempre nos quedara el DVD.